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ESTRELLA DE DAVID EN EL CIELO...

Mañana se forma en el cielo un aspecto astrológico llamado Estrella de David: un trino de agua formado por Neptuno en Piscis, Saturno en Escorpio y Júpiter y Marte en Cáncer, y otro gran trino de Tierra formado por la Luna en Tauro, Venus en Virgo y Pluton en Capricornio se entrecruzan para formar esta figura geométrica. Esta configuración astrológica nos ofrece una oportunidad única de entrar en un nuevo espacio interno: una frecuencia de bienestar, una profundización de nuestro vínculo interno con nuestra divinidad y nuestro cuerpo. Tenemos la oportunidad de establecer una conexión profunda entre nuestro espíritu y nuestra materia, de integrar el sentir de nuestro cuerpo y el sentir de nuestra alma, todo como un solo sentir. La estrella de David representa la integridad de nuestra unidad interna, de nuestra conexión con la Tierra y con el Cielo, la Madre y el Padre, lo Femenino y lo Masculino. 
El Agua y la Tierra son ambos elementos femeninos que juntos nos ofrecen vida, nutrición, cuidado, amor y creatividad. Esta configuración planetaria nos da la oportunidad de darle forma y dirección a lo que es importante para nosotros: a encausar lo que sentimos, a enraizarlo y anclarlo de manera práctica y coherente. Nos invita a sustentar nuestro sueño más íntimo y próximo a nuestro corazón, a nutrirlo con amor y cuidado, a crear un ambiente propicio para su crecimiento futuro, en prosperidad y abundancia. Para invocar esta prosperidad es importante que podamos soltar las viejas pautas, las ataduras a viejos paradigmas, a las expectativas ancladas en experiencias del pasado, y estar dispuestos a abrazar las nuevas oportunidades que se nos presentan. Para poder llenarnos de esta energía potenciadora es importante que estemos vacíos de información antigua, es importante que estemos dispuestos a soltar y dejar morir una parte de nosotros. 
La combinación del Agua y la Tierra crea el barro. Somos dioses y podemos crear una nueva realidad. Podemos ser y hacernos autónomos: autores de nuestra vida y de nuestra realidad. Tenemos una gran oportunidad de sanación, de transformación alquímica, de limpieza y reorganización energética. La Tierra nos ancla, el Agua nos mueve

: la combinación de ambos elementos nos ofrece la posibilidad de estar anclados y flexibles a la vez, para mecernos , danzar, surfear las corrientes emocionales que nos atraviesan y nos rodean sin perder nuestro centro. 
Anclarnos es comprometernos con nuestro cuerpo, con escucharlo y cuidarlo. Permitir que la energía del agua penetre cada rincón seco y abandonado de nuestra alma y de nuestro cuerpo, que nos refresque del calor del pasado, de las emociones y la energía de memorias acumuladas en nuestras células, en nuestros huesos, algunas ancestrales, que nos queman, nos cargan, nos pesan. Esta es una oportunidad para disolver karma, ataduras, bloqueos, enfermedades. Esta es una oportunidad para aflojar lo que necesita suavidad, para que lo que está tierno y vulnerable pueda trascender las corazas de nuestros personajes, los códigos de percepción que nos nublan y nos hacen actuar de manera poco coherente, poco auténtica. Esta es una oportunidad para unificar nuestra dualidad interna, nuestra polaridad, nuestra esquizofrenia. Este es un tiempo para la integración de nuestra parte femenina y nuestra parte masculina. 
Esta estrella de David nos ofrece la oportunidad de entrar en un nuevo espacio y crear un nuevo tiempo, un tiempo de unidad interna, un tiempo propio. Este espacio es la casa de la verdadera libertad interior , donde nos podemos soltar, liberar de los tiempos impuestos, para conectar con nuestro propio tiempo interno, el que nuestro cuerpo nos está susurrando, el que nuestra alma quiere crear. Los tiempos impuestos, son aquellos que hemos aceptado como propios y que responden a otros intereses. ¿qué cambios implicaría escuchar nuestro cuerpo? ¿cómo sería nuestra vida si en vez de orientarla a la productividad y competencia -salario, dinero, consumo- la orientáramos hacia la creatividad, la colaboración, los afectos, la salud? ¿qué nos impide hacer estos cambios? 
La energía de esta estrella de David nos invita a mantenernos quietos, lo más quietos posible , y observar lo que sentimos. Con solo hacer esto, parar, podemos sentir cómo se desmantelan viejos automatismos, y cómo desde este lugar podemos concientemente cambiar nuestro punto de vista : elegir como posicionarnos con lo que nos acontece . La energía es tan sutil como poderosa, y si no paramos un tiempo, puede resultar difícil conectar con la experiencia. Solo se trata de sentirla. Este es un tiempo de una gran apertura de los sentidos sutiles, de una manera de sentir y percibir más delicada y profunda que nos lleva a una conexión con la realidad muy diferente. Una experiencia más intensa, auténtica y vital del amor está a nuestra disposición. Esto implica sostener la frecuencia del amor y anclarla en nosotros. Aprender a ser libres es aprender a soltar los lazos que nos impide estar en esta frecuencia del amor, que nos quitan la energía vital que precisamos para amar la vida, para amar a nuestros hermanos, para amarnos. En estos tiempos solo esto importa, que cada uno pueda hacer esta conexión interna. Que no dependamos de nadie para sentir amor, para amar la vida, para generar amor, para sostener nuestro espacio y nuestro tiempo, reconocerlo y disfrutarlo.
Esta astrología nos invita a hacer del amor y los afectos nuestra prioridad. El amor es una energía que hemos de cuidar, de servir y de honrar. Nuestro objetivo no solo debe ser amar y ser amados en el plano personal, nuestro objetivo es que el amor esté al alcance de todos, que podamos todos estar en la realidad del amor, en el tiempo del amor, en el espacio del amor. Esta estrella de David nos ayuda a nutrirnos de este amor y nos ofrece una oportunidad práctica y concreta de expresarlo, de anclarlo.
Cuando nos salimos del tiempo acelerado y sacamos tiempo para pausar, para estar con nosotros mismos, se abren nuevos mundos, nuevas posibilidades, que si les concedemos un espacio pueden informarnos sobre cómo llevar a cabo los cambios que queremos manifestar. Puesto de otra manera, este es un tiempo para reflexionar sobre la velocidad, el ritmo de vida que llevamos, sobre las demandas que hacemos o que nos hacen, sobre la exigencia, la crítica, la queja y el juicio, hacia nosotros mismos o hacia otros, y preguntarnos si todo esto nos da tiempo para disfrutar, para crear, para jugar, para descansar, para amar, o nos lo quita. ¿cuánta energía generamos y cuánta gastamos? ¿ a quién, qué, quiénes, entregamos nuestra energía? 
El único tiempo real es el del presente, el antes y el después son una proyección, una ilusión. Esta proyección la podemos cambiar si soltamos el pasado y también soltamos el futuro. Se trata de nos adelantarnos al tiempo real. Para poder cambiar nuestra realidad, y salir de la repetición, hemos de parar, escuchar, soltar, transformar y ser libres, sin ataduras. La libertad interior nos hace autónomos energéticamente ya que nos alimentamos a nosotros mismos de nuestra propia energía, energía que hemos creado en nuestro espacio y tiempo propio. Esta autonomía nos hace inmunes a la manipulación, a la ilusión y a engaño. Ser dueños de este espacio interno implica saber comandarnos, ser dueños de nosotros mismo, actuar con integridad, respetando la energía, el tiempo, el espacio y el movimiento propios y ajenos.
Bajo esta astrología el auto-cuido y la auto-nutrición tienen poderes mágicos y sanadores, que nos ofrecen espacios milagrosos de receptividad y de poder. Este es un tiempo en que la energía Femenina se activa con mucha potencia. Estamos experimentando una apertura interna de la esencia Femenina del alma humana, una apertura del poder de lo Femenino en cada uno de nosotros. El Agua y la Tierra son ambos elementos femeninos. Tal vez este sea un llamado a que la energía Masculina se abra a la transformación que al energía Femenina ofrece. Tal vez sea un tiempo en que el exceso de fuego -energía Masculina descontrolada- pueda ser apaciguada, calmada por la frescura y fluidez del Agua. Es tiempo de enfocarnos todos en sostener esta energía Femenina, en serles útiles, servirla, honrarla y acompañarla en su expresión en nosotros. El mundo la necesita y ella quiere actuar a través de cada unos de nosotros. Somos su canal.
Venus en Virgo sostiene una punta del triángulo de Tierra dentro de la estrella de seis puntas, y desde ahí nos pide que nos pongamos al servicio del amor. Que no importa lo confundido, enfadados, perdidos, enfermos que podamos estar, que no perdamos la oportunidad de anclarnos y abrir nuestro canal para sentir como se expresa el amor. Esta a nuestra disposición, solo hemos de abrir la puerta. Bajo esta astrología tenemos la oportunidad de experimentar el amor libre en nuestro corazón. Un amor que no ejerce poder, que no domina, que no exige, que no se esconde, que nos se camufla, que nos se disfraza. El amor libre es un amor sin enganches. El movimiento de Venus es vital en esta estrella de David. Ella nos guía permitiendo que nuestro corazón comande nuestros pasos. Desde Virgo, Venus sabe cómo integrar y procesar lo acontecido en los pasados meses. Esto nos permite confiar en el hecho de que el amor nos está guiando y que lo único que hemos de hacer es de estar presentes y abrir nuestro corazón, y desde ahí fluir a lo que la vida nos ofrece. 
Manifestamos lo que pensamos y sentimos, este es un tiempo para estar atentos y vigilantes a nuestras emanaciones ya que son extensiones de nuestras creencias que impregnan el mundo, nuestro entorno, con su energía. Tenemos el poder de impactar nuestro entorno y nuestro medio ambiente. Esta energía nos es algo que nos ocurra o nos afecte sino es algo que se expresa gracias a nosotros. No tenemos un rol pasivo, sino por el contrario es nuestra responsabilidad reconocer esta energía en nosotros y abrirle paso, actuarla, encarnarla. Solo desde este proceso personal podremos crear espacios compartidos en los cuales el amor se ancle en procesos colectivos y comunitarios.

La Estrella nos baña con una lluvia de bendiciones y a la vez nos pide que le hagamos cuerpo y la llevemos a nuestra práctica, día a día, en servicio amoroso.
Autor: Luna de Abril.