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ESCORPION...

ESCORPIÓN...
UN SIGNO MARAVILLOSO E INCOMPRENDIDO
Publicado por Mahatma Nanda Olaya
El signo del zodiaco número 8 cuyo número entre otras cosas es similar al símbolo de lo infinito. Un símbolo que apenas hace unos pocos años esta descargándose en la conciencia de los occidentales. Un símbolo que también indica, él como la vida está en permanente, perpetuo e infinito cambio y evolución. Cuando veo el número 8, de modo paralelo me llega la visión de Escorpión como un caudaloso y muy profundo rio que fluye imponente, desafiando a todo lo que se encuentra a su paso persiguiendo concentrado y obsesivo su gran objetivo final… la meta de llegar al océano infinito, donde se purifica, se expande y de nuevo se eleva, transformándose en nubes que viajan placidas y eléctricas de retorno a la tierra. Así llegan elevadas al continente y se descargan en poderosas lluvias: abundantes, posesas, nutrientes y humectantes. Se congelan en los picos más encumbrados de las montañas. Para luego retornar a ser rio fluyente.
Escorpión signo de Agua, rige los rios caudalosos y profundos. Estos estan alimentados por pequeños riachuelos o quebradas, que son pocos profundos que están regidos por Cáncer.
Escorpión tiene esa misma misión de transformación perpetua. Como los héroes que terminan una liosa y bien complicada misión, y de inmediato ya le están asignando la otra. Esto es transformación. Esto es morir, que en sí es la oportunidad de no apegarse a ninguna condición mental, sistema de vida o cosa. Por tanto morir en sí no es morir es renacer. Cuando veas que una persona muere piensa: “más que muriendo está renaciendo”. Renaciendo a ser rio fluyente, a ser océano infinito, ser encumbrada nube, ser posesa lluvia, ser nutriente y humectante, y retornar a ser un más grande majestuoso rio, eso es la vida de Escorpión.
El Rio se transforma posteriormente en Océano
Popularmente Escorpión tiene fama negativa. Lo que sucede es que “el popular” no se da cuenta que cada uno de ellos, también tiene bien empotrado a un Escorpión en una parte de su ser, de su vida y de su carta natal. Que es donde debe de realizar su labor de transformación continua. Porque de lo contrario, en esa área de su vida se estanca el agua y el agua estancada se putrefacta en cuestión de horas. Y a los pocos días su olor es nauseabundo e insoportable. Del mismo modo es con el sector de la carta donde rige el Escorpión, si se estanca ese sector, se putrefacta, se enferma, se llena de crisis. Y ese sector se torna fastidioso de vivir. En el ciclo de Transformación, Escorpión se transforma en Cubos de hielo aéreo llamados Nubes.
Tradicionalmente se le ha inculcado al la humanidad temer a los cambios, estas ideas absurdas provienen de las primeras transnacionales más ricas y lucrativas que existieron en el planeta: las religiones. De ahí que alguno con la mentalidad del vecino del frente y signo opuesto al Escorpión, llamado Tauro, acuño la popularísima frase: “más vale viejo conocido, que nuevo por conocer”. Pero no os aconsejo que apliques esta línea de pensamiento en el sector de regencia de Escorpión, porque la resistencia al cambio, a lo nuevo, a evolucionar, atrae y contrae a la crisis, que no es más que un cambio que quiérase o no hay que hacer. La crisis es un cambio con medidas coercitivas, la crisis es la vía obligada y forzosa por la que alguien elige seguir creciendo, porque hay que crecer quiérase o no.
Las Nubes se transforman en fraccionados hielos que caen, hasta llegar como agua a la tierra, llamados lluvia.
Estos son los dos extremos en los cuales el sector de la carta regido por el Escorpión debe de elegir: ser poderoso Río y acaudalado fluyente, océano, nube y lluvia humectante o ser agua de alcantarilla: estancada, fétida y putrefacta.
La lluvia que cayó se transforma tambien en encumbrada nieve.
Escorpión es evidentemente un signo complejo, lo reflejan todas las cantidades de animales que le rigen: la lagartija, el escorpión, la serpiente, el águila, el fénix, entre otros. De todos, el escorpión es el más mencionado y conocido… pero no hay que quedarse fosilizado interpretando toda la vida y por los siglos de los siglos, a el mismo animal. Escribo para proponer algo nuevo. Y no para copiar, pegar y repetir como loro. Aunque los espacios en la web tienden a ser “libres” pues opino hay que optimizar estos espacios y ofrecer responsabilidad, así como calidad y respeto por lo demás que son todos los lectores.
Así pues se me ocurre tomar al Fénix, entre esta galería de animales escorpianos. Pues aunque es una criatura nacida del imaginario milenario de las grandes culturas de la humanidad, es la que mejor ayuda a comprender la elevada misión que tiene este signo. En todas estas culturas es muy similar el mito, y lo que más sorprende es que la mayoría de las culturas describen por igual como esta ave fénix se prepara su propia hoguera, se sumerge en ella para incinerarse y queda finalmente cremada, reducida por completo a polvo de pavesas. Luego de esas cenizas nace una larva que luego se convierte en un pequeño pájaro, el cual crece para volver a alcanzar una forma más elevada aun, con un color dorado majestuoso: de rojo (la fuerza de la pasión) Anaranjado (alegría de perdonarlo todo, dejando modo inteligente y sensato atrás la vieja vida) y amarillo (sabiduría y riqueza, un estado o rango superior).
La humanidad milenariamente y hasta hoy, ha vivido sujeta a las Leyes más básicas de la naturaleza. Estas utilizan “el instinto de conservación”. La selva y la vida salvaje fue por siglos y siglos el medio hábitat de los humanos. Esto llevó a que para sobrevivir había que estar defendiéndose y atacando de modo permanente para poder comer y no ser destruido. Estos poderosos recuerdos aun rugen como viejos motores oxidados, que coaccionan a los individuos a expresar comportamiento salvaje.
Pero hoy no se dista mucho de la vida primitiva, Las ciudades son verdaderas selvas de cemento, donde se refleja ese comportamiento arcaico y grotesco. El lado más primario del cerebro es el sistema límbico, donde están los recuerdos fosilizados de esa vida irracional e instintiva, y que condiciona a que en todas las personas se muestren en esos comportamientos viscerales y básicos como el resentimiento y la venganza. Lo de viscerales, se comprende porque la humanidad vivía únicamente en función de llenar su estomago. Por eso lo que pensaba y sentía era límbico y estomacal… o visceral. Bueno… es la misma realidad presente de millones y millones de seres humanos.
Hoy ya se sabe que todos los seres humanos tienen un Escorpión en su carta y en su vida, en su cerebro. Cada persona tiene como misión superar al reptil que este signo encierra, y dejar fluir al Fénix dorado y majestuoso. Hacer lo que el Ave Fénix, que construye su propia hoguera con su propia voluntad, y echa en ella todo aquel comportamiento que aun se parece al comportamiento instintivo y primitivo, bárbaro y agreste. Tal como lo es el la inquina, la antipatía, el resentimiento, el rencor y la venganza, la envidia, el egoísmo, la palabra odiosa… que incluso abunda mucho en estos portales de astrología y espiritualidad. Luego de quemar todo ello, de esas cenizas resurgirá la majestuosidad y el brillo resplandeciente del éxito y el triunfo para todos… porque no hay necesidad de ser avaricioso… ¡hay luz para todos!
Por tanto se puede empezar el ascenso alegrándose por el triunfo de los demás. Superando la envidia que se retuerce en el estomago, al ver que los demás triunfan.
Y cuando escuches a una persona que te infunda terror sobre este maravilloso signo llamado Escorpión, cuestiona aquello que te dice, pásale por el filo del discernimiento, porque es un síntoma de que esa persona aun no ha transformado y evolucionado al escorpión que tiene en su propia carta y en su vida, lo que evidencia que esa persona aun se empecina en usar su Escorpión expresando un comportamiento insecto o réptil.